La pelusa extraterrestre tenía la misión de
conquistar la tierra para someterla como colonia pelusiana que llevaba milenios
colándose en cada cueva, choza casa, edificio…
Las microscópicas naves se unían en formaciones
que asemejaban estructuras atómicas. Su campo de energía atraía polvo, pelos,
hilos, en definitiva atraían todo aquello que podía formar parte de su
camuflaje, gracias al cual se movían dentro de los espacios íntimos de la
humanidad.
Escobas, mopas, plumeros y demás instrumentos de
limpieza hogareña se convirtieron en las primeras y más efectivas armas de
defensa contra la invasión extraterrestre. De más está decir que la mayor de
todas era la aspiradora, sobre todo en los modelos que reemplazaron las bolsas
de compresión por agua.
Las pelusas, dentro de cualquier líquido, no tenían
posibilidades de emerger y reorganizarse; además, a las pocas horas de haber
caído en cualquier sustancia líquida, las pelusas se desintegraban.
Pero, la pelusa en cuestión, había desarrollado
tácticas evasivas a todo tipo de ataque de limpieza. Sabía esconderse de
cualquier utensilio, incluyendo a las aspiradoras. Llevaba años organizando
tropas detrás del armario, aquel lugar inaccesible para cualquier paciencia
humana. Se guiaba por la temperatura del ambiente para soltar a sus pelusas guerreras
que atacaban cuando empezaba el calor.
La humanidad, aletargada por el sopor,
no tenía idea de que las pelusas que rodaban por todas sus esquinas, en
realidad estaban enviando información a la gran nave nodriza, que se encontraba
dentro de un cráter, en el lado oscuro de la luna.
Sólo están esperando el momento para convertir a
la tierra en su colonia. Cuestión de tiempo.
Tengo una nave nodriza debajo de mi cama,..qué hago!!
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