sábado, 4 de marzo de 2017

276. Ajuste


Le había encontrado. Al fin le había encontrado después de… No estaba muy segura, ¿meses? O, ¿fueron años? No importaba. Honestamente no le importaba el tiempo que había transcurrido porque no lo sentía. Eso también daba igual. Le era más interesante observar el patético lugar en el que vivía él. Salvo un bonito armario de madera oscura –demasiado sofisticada para el apartamento, el edificio, el barrio, incluso para esa parte de la ciudad– todo lo demás parecía pertenecer a un vertedero. ¿Qué significaba vivir así, de ese modo ruin? Aquello no lo pensaba porque aquella fuera una zona pobre. Estaba segura que en ese mismo edificio, en el barrio, en esa parte de la ciudad, existían muchas personas honradas, trabajadoras, luchadoras que hacían lo indecible por salir adelante. Lo pensaba porque ninguna de esas personas vivirían de la forma tan miserable en la que vivía él, un infame morrongón. ¿Qué guardaría en aquel armario? Era lo único decente… Por lo mismo, decidió que ese sería el único lugar en el que podría descansar un poco, así es que se subió a lo alto. La suciedad que encontró era mucho menos asquerosa de la que había en el resto de aquella vivienda tan… Sí, sería un buen lugar para esperarle. Cuando llegara, se divertiría a su costa, de eso estaba segura. Quizás podría influenciar en él para que pusiera un poco de dignidad a su existencia. Las cárceles no estaban mal en esa época del año, no para un tipo como él. Ese sería su cometido. No pasó mucho tiempo –al menos, ella no lo había percibido así– cuando el pomo de la puerta giró y la puerta se abrió dando paso al que había sido su asesino. Sí, iba a divertirse mucho volviéndole majara.

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