sábado, 18 de marzo de 2017

290. Pelusa

La pelusa extraterrestre tenía la misión de conquistar la tierra para someterla como colonia pelusiana que llevaba milenios colándose en cada cueva, choza casa, edificio…

Las microscópicas naves se unían en formaciones que asemejaban estructuras atómicas. Su campo de energía atraía polvo, pelos, hilos, en definitiva atraían todo aquello que podía formar parte de su camuflaje, gracias al cual se movían dentro de los espacios íntimos de la humanidad.

Escobas, mopas, plumeros y demás instrumentos de limpieza hogareña se convirtieron en las primeras y más efectivas armas de defensa contra la invasión extraterrestre. De más está decir que la mayor de todas era la aspiradora, sobre todo en los modelos que reemplazaron las bolsas de compresión por agua. 

Las pelusas, dentro de cualquier líquido, no tenían posibilidades de emerger y reorganizarse; además, a las pocas horas de haber caído en cualquier sustancia líquida, las pelusas se desintegraban.

Pero, la pelusa en cuestión, había desarrollado tácticas evasivas a todo tipo de ataque de limpieza. Sabía esconderse de cualquier utensilio, incluyendo a las aspiradoras. Llevaba años organizando tropas detrás del armario, aquel lugar inaccesible para cualquier paciencia humana. Se guiaba por la temperatura del ambiente para soltar a sus pelusas guerreras que atacaban cuando empezaba el calor. 

La humanidad, aletargada por el sopor, no tenía idea de que las pelusas que rodaban por todas sus esquinas, en realidad estaban enviando información a la gran nave nodriza, que se encontraba dentro de un cráter, en el lado oscuro de la luna.

Sólo están esperando el momento para convertir a la tierra en su colonia. Cuestión de tiempo.

1 comentario: