miércoles, 29 de marzo de 2017

301. Guerrilla

Mientras la casa dormía, la cocina se convertía en un hervidero de conspiraciones. 

La cucaracha Petunia quería apoderarse de la entrada al armario de las provisiones que, por tradición de antigüedad pertenecía a las mil hormigas ninjas. Petunia consiguió contactar con un par de compañeras que habían desarrollado inmunidad a los venenos en aerosol; ellas podrían hacer incursiones de reconocimiento dentro del mueble. Lo único que tenían que hacer era conseguir la entrada de las hormigas. 

Ellas, por su parte, tenían planeado expandirse, hacerse con las baldas superiores y a partir de ahí ya verían el modo de conquistar la nevera. 

Mientras tanto, las arañas de las esquinas del techo se restregaban las patas observando el ir y venir de unas y otras. Sólo tenían que esperar a que diera inicio el enfrentamiento entre hormigas y cucarachas. Recogerían a las que fueran quedando por el camino. 
Ellas también tenían ganas de comer...

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