La cueva del mundo a través de sus ojos.
Arrugas
en párpados, frente, mejillas, sonrisa.
La luna roja, a la que miraba
fijamente, le recordó el mar, aquel baño de juventud en la oscuridad de la
caverna.
Dentro, una bombilla oscilaba proyectando con su luz azul la sombra
del diminuto armario que tenía dentro.
La roca en sus párpados, frente,
mejillas, sonrisa.
La luna roja, a la que miraba fijamente, le devolvió el
reflejo de un espejo del pasado, del mueble que oscilaba dentro de la
bombilla proyectando una idea: había llegado el momento de sacar el vestido de novia que guardaba dentro.
Volvería a usarlo para darse un baño en el
mar, dentro de la montaña, iluminada con el destello de su mirada azul.
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