lunes, 6 de marzo de 2017

278. Entre puntos

Ese era el único camino que ella ofrecía. 

Era así porque su deber era guiar, conducir a quien le necesitara y sólo podía hacerlo en una dirección. 

Rectitud. 

La unión de dos puntos para conseguir un horizonte es una ciencia exacta. 

Precisión. 

Prolongar un punto de fuga hacia el infinito. 

Perfección. 

Su aporte creativo era inapreciable aunque, la mayoría de las veces su trabajo pasaba desapercibido. 

Solían olvidarla en el fondo de un cajón, en cualquier armario, entre los cojines o bajo el sofá. 

Eso sí, en cuanto notaban su falta, la humilde regla de plástico volvía al tablero de dibujo.

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