viernes, 28 de octubre de 2016

149. Croac-croac

La rana aplicada tenía un secreto: estaba perdidamente enamorada de un elemento. 

Era por eso que hacía sus deberes sin tardanza, con mucha prisa y a toda leche. 

Lo que más quería era acabar e ir al encuentro del objeto de su deseo. 

Sacaba los libros de literatura, historia, geografía, matemáticas y física, los ponía sobre la cama, colocaba la almohada encima de todos y aplicaba su método de estudio a través del sueño intensivo. 

Un par de horas después, cuando lograba salir de los largos bostezos que tenía, iba directa a encontrarse con su otra mitad. 

Abría su armario y se prendaba del espejo interior que era su gran, eterno, único y verdadero amor.

1 comentario: