Sherete, el novio, y Mosha, la novia, vivían dentro de un viejo armario al que unos seres sin corazón le quitaron las puertas reemplzándolas por una malla metálica.
Para limpiar esta especie de jaula, los desalmados abrieron una portezuela lateral. Pero sólo pegaban un manguerazo al suelo a través de los alambres y casi siempre empapaban a unos asustados Sherete y Mosha.
Los dos monitos pasaban sus días y sus noches en aquel encierro que algún poderoso iluminado mandó plantar en un rincón de la misma selva a la que pertenecían.
Una noche ambos descubrieron un espejo en el techo y cuando lo tocaron, cada uno apareció donde cada uno quería estar:
Mosha, con su familia, en lo más profundo de la selva.
Sherete viajando por el mundo en la carreta del mago del que, desde que recordaba, era su aprendiz.
Aunque compartieron la misma cárcel, su noviazgo sólo fue un paripé inventado por sus captores.
Porque Mosha era una monita titi y Sherete un mono capuchino.
Pero, lo más importante de todo esto es que ahora ambos son libres para inventarse su felicidad.
Muy lindo y tierno!!
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