viernes, 21 de octubre de 2016

142. De amores

El mágico enanito abrió de par en par las puertas del armario de los desastres. 
Tenía que hacer el inventario trimestral de afectos. 
El recuento fue el siguiente: cinco amores olvidados, cuatro rotos, tres perdidos, dos inquietantes y un amor valiente. 
Estaba satisfecho: todo seguía igual que la última vez que revisó el armario de los desastres. 
Cerró las puertas, le echó el candado y se fue con los amigos a echar una partida de cinquillo.
Y tú, sí, a ti que te quedaste con carita de inocencia preguntándote por qué un amor valiente está metido en el armario de los desastres, te diré una cosa: que en el cinquillo gana el primero que se deshace de las cartas que le tocaron.  
Y si no te deshaces de una única carta aunque sea un desastre, no sé tú pero yo diría que ese es un amor valiente.

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