martes, 18 de octubre de 2016

139. Canción de cuna

Ella solía dormirse con la esperanza de despertar en el mundo al que pertenecía. 

Lo recordaba vagamente, como si se tratara de un sueño de antaño. 
Había una imagen que se repetía constantemente en su imaginación: un desierto, el cielo azul, el sol pegando fuerte y ella viajando en un jeep. 
Veía su cabello rubio volando con el viento que rozaba su piel, un vestido de flores, el tatuaje de su tobillo. Percibía la velocidad, el ruido del motor, la arena levantándose al paso del vehículo. 
Siempre que veía esa imagen le quedaba la sensación de que al lado había alguien más, pero era incapaz de ver el rostro de su acompañante. 
Entonces el recuerdo se hacía borroso. 

Despertaba sobresaltada pero se quedaba quieta. 
Había aprendido a dormir dentro del armario y ya no se golpeaba la cabeza cada vez que un sueño la impulsaba a sentarse. 
Al menos allí dentro no estaba sola, pero ella prefería no mirar el aspecto que tenía su eterno acompañante. 
Se giraba hacia el otro lado, se movía hasta encontrar postura dentro del mueble que hacía de sarcófago y volvía a dormirse con la esperanza de despertar en el mundo al que ella no quería dejar de pertenecer.

No hay comentarios:

Publicar un comentario