martes, 25 de octubre de 2016

146. El pergamino

La chamán (ella prefería que la llamaran chamana) abrió el armario de los recuerdos gratos y pasó toda la tarde estirando y leyendo los viejos pergaminos. 

No se dio cuenta que al momento de sacar alguno de ellos aflojó uno más pequeño que cayó al suelo. 

Se agachó para recogerlo, pero ella misma terminó rodando junto con el manuscrito debajo del mueble. 

Cayó en una playa que conocía de sobra. Y lo hizo durante el atardecer más colorido que recordaba... Porque sí, acababa de caer en el pasado. 

Aquella fue la última vez que estuvo con su aprendiz. 

No cualquiera cumplía años durante el solsticio, menos veintiuno. 

Levantó el pergamino de la arena, lo sacudió y lo guardó debajo del brazo. 

No necesitaba abrirlo, estaba dentro de él.

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