La niña miraba su armario con ojitos llorosos.
Tuvo que sentarse en la que había sido su cama para poder aguantar la fuerza con la que todos sus recuerdos de infancia salieron de esa vacuidad.
Algunos le devolvieron momentos felices, otros sólo eran sombras carentes de significados; pero unos cuantos la llevaron a volver a sentir la misma angustia de cuando no sabía defenderse.
Los ataques, las burlas, los insultos con los que esas pobres personitas la agredían, no consiguieron hacerle daño. Todos esos silencios, todas esas lágrimas que escondió para no preocupar a nadie fueron el primer síntoma de su valentía.
Suspiró y se sentó al lado de sí misma. Se vio tan pequeña y tan sola... Se dio un abrazo y se transmitió toda la fuerza que había aprendido durante tantos años. Se sonrió. La angustia había desaparecido.
Abrió su maleta y empezó a colocar su ropa. Estaba en ello cuando descubrió una pequeña cajita plateada que estaba en un rincón de uno de los cajones.
Dentro había un mensaje:
"Fui fuerte por ti, por quien seré de mayor. Es el mejor regalo que puedo dejarme, dejarte. Espero que lo valores".
Olvidó que se había escrito esa nota y fue toda una sorpresa encontrarla. Reconoció su letra y recordó el momento en el que la escribió
Que ahora fuese una profesional influyente no la libraba de la autoridad de su madre, mucho menos estando de visita. Y la estaba llamando a cenar...
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