El caudaloso río de La Incertidumbre divide el Valle Oscuro en dos partes
desiguales siendo el lado más profundo la orilla que baña las faldas de la
montaña de Lo Imposible.
El otro lado, aunque es menos profundo, es mucho más peligroso puesto que
las corrientes forman remolinos; las aguas que allí se encuentran parecieran
disputarse el privilegio de acariciar la orilla de las faldas de la montaña del
Amor Hermoso. Por ese lado, esa montaña parece inaccesible pues su terreno es
árido y escarpado, además de ser una pared vertical. Por el otro lado, esta
montaña es totalmente distinta empezando por el buen tiempo. Es aquí, en esta
parte, donde está el Castillo de los Sueños y el bosque de las hadas.
Casi nadie sabe que la montaña de Lo Imposible crece cada cierto tiempo; lo hace por su afán de ensombrecer a los habitantes del otro lado de la montaña del Amor Hermoso; pero ella, que todo lo puede, crece un poco más cada vez que esto sucede.
Es por este hecho que cada cierto tiempo las hadas y sus acompañantes, tienen que hacer expediciones al lado de la penumbra, para reparar los desperfectos que el crecimiento pudiera ocasionar en el sendero secreto, que las lleva desde un armario del castillo hasta la orilla de los remolinos.
El acceso a ese lado de la montaña del Amor Hermoso es importante para ellas porque en las rocas cercanas al río crece un tipo de hongo tan suculento que no sólo proporciona sabor y energía a la sopa de los inviernos, sino que también es el ingrediente principal de la poción de las visiones en el tiempo.
Es gracias a esta poción que pueden prepararse para recibir a un viajero o saltadora temporal que, sabiendo sin saber, cruzan el Valle Oscuro y llegan a esa ladera.
Y es en esas contadas expediciones cuando los habitantes del castillo y los del reino del bosque se detienen a apreciar el poder de la Luz.
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