miércoles, 5 de octubre de 2016

126. Un cuento azul

La verdad era... que no existía una verdad absoluta. 
El tiempo decidió construir su hogar bajo la tierra. 
La naturaleza leía un libro de ciencias en la biblioteca. 
Un gigante dormitaba bajo los pies de un ratoncillo. 
La madre de todos se convirtió en un árbol cuyas raíces llegaban a otro continente. 
La tierra bostezó por el aburrimiento que le causaban los inventos. 
Un cangrejo sostenía en sus tenazas las manecillas del armario del imaginario. 
El borde del abismo tenía vértigo del cosmos. 
El gato ronroneaba sobre las rodillas del cansancio. 
La esperanza demostraba de manera empírica su victoria sobre lo imposible.
Y, en el amanecer que nos espera, estarás tú, tu sonrisa y tu vida que empieza. 
Esa es la única verdad que nos importa.

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