Al caer la noche, los sueños de latón salen del armario para elevarse por encima del tiempo y de las pesadillas.
Recorren millas de campos sembrados de ideas geniales, falsas, verificables, retorcidas, minuciosas, exitosas, negociables, paranoicas, existenciales...
«La cosecha será, por lo menos, interesante», dicen a coro y siguen con su viaje.
Llegan a un terreno escabroso, el de los recuerdos sobre relaciones tóxicas.
Lo único que brota de aquel lugar son sombras ácidas e insanas que se alargan cual tentáculos ciegos para atrapar lo que sea que esté por encima.
Se alejan a prisa.
En el horizonte aparece el amanecer.
Los sueños de latón se detienen en medio del tiempo y su fragorosa caída despierta a quien los ha estado soñando.
Lindo cuento!
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