Año dos mil ciento quince.
Reconoces tu armario en una exposición de arte contemporáneo.
Una pintora de renombre -la más cotizada- ha incluido el mueble en uno de sus óleos. Lo muestra con las puertas abiertas, como parte del mobiliario de un retrato antiguo. Esa es su especialidad: envejecer sus creaciones no sólo con el uso de elementos 'de época', sino con el tratamiento que le da al lienzo.
No conoces a la protagonista de aquella imagen pero eso te da igual.
Tu atención se centra en observar con añoranza una prenda que asoma de su interior. Se trata de una chaqueta muy especial para ti porque cuando la usabas, experimentabas esa libertad que te hacía sentir tu vida latiendo a flor de piel.
Entonces te preguntas por qué y cómo llegaste hasta allí. Aquello te estremece pero sabes que esa sensación corresponde a un recuerdo de tu corporeidad.
Hemos dicho que estamos en el año dos mil ciento quince. ¿Recuerdas?
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