lunes, 14 de noviembre de 2016

166. Museo de inventos raros

Se trataba de un armario buchizapa porque en lugar de que las puertas fueran rectas, éstas tenían una curva hacia fuera, como si se tratara de una gran barriga. 

El ebanista que lo creó era un bromista y con el mueble quería tomarle el pelo a su mujer, pero tardó demasiado en construirlo. 

Empezó cuando ella estaba en su primer embarazo y lo terminó un mes antes de que saliera de cuentas de su tercer embarazo. 

Durante ese último, el hombre se agobió muchísimo. No dejaba de pensar en que si no terminaba su proyecto de mueble, se iban a llenar de hijos. 

Pero el mueble no se quedó con la familia porque alguien lo vio en el taller y le ofreció una indecente cantidad de dinero. 

Gracias a esa venta, pudieron mudarse de pueblo, de provincia, de país.  

Muchos años después, durante uno de sus viajes, en una visita a un museo, encontaron al armario buchizapa. 

Estaba expuesto junto a un armario idéntico salvo por su tamaño. Era un poco más pequeño y parecía ser su hijo.

La leyenda del expositor rezaba lo siguiente: 

«Cada siete años, el armario más grande se abre y expulsa siete armarios idénticos, salvo por su tamaño. El armario que acompaña al de mayor tamaño es el último de la última expulsión que ocurrió hace seis años, once meses, y veintiocho días. 
ATENCIÓN: Se pide mantener la distancia de seguridad. En cualquier momento ambos armarios expulsarán otros siete cada uno. 
Si usted tiene la fortuna de presenciar este raro acontecimiento, podrá adquirir uno de estos catorce muebles participando en nuestra subasta anual de inventos raros. 
El precio base para la puja de estas piezas de coleccionista está marcado por el mismo precio que en su día pagó el propietario del armario matriz. Solicite más información a cualquiera de nuestros guías.»

1 comentario:

  1. Pues, me recuerda a las puertas del antiguo aparador de la bisabuela, las que con el correr de los años se modificó y actualmente está todavía en uso,....

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