El hombrecillo cuadriculado tenía toda su vida encajada en un cajón rectangular de su muy particular armario de odio.
Había logrado esconderse de su propia memoria y escapar de su verdadero ser, la raíz de su aversión.
Aquel hombrecillo va por ahí sembrando odios con su enloquecida risa y su insana moralidad religiosa.
Pero llegará un día en que aquel hombrecillo será sepultado por las innumerables toneladas de la cosecha de aquello que sembró.
Y el infierno que hoy crea para otros le será devuelto, multiplicado por todas esas vidas que condenó.
Si alguna vez te encuentras con un personaje como este, procura mantener la distancia.
Su influencia podría robarte el alma.
Sí, he visto alguna vez uno que otro hombrecillo de esos,..;son un fraude,..
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