Érase una gata un tanto voladora.
Se subía al armario y desde ahí saltaba a la cama para asustar a presentes y ausentes.
Y esa gata maullaba una tonadilla que decía algo así:
'Yo me acoro
de tantos te quieros
y tus muchos te adoro'
Una noche la gata voló y se instaló a vivir en las estrellas.
Y quienes la siguen queriendo y adorando tienen su ausencia tan presente que todavía cantan:
Y quienes la siguen queriendo y adorando tienen su ausencia tan presente que todavía cantan:
'Yo me acoro
por echarte de menos
nuestro dulce tesoro'
Érase una gata un tanto voladora que se instaló a vivir para siempre entre dos corazones...
Mucha nostalgia!
ResponderEliminar