sábado, 19 de noviembre de 2016

171. Amor felino

Érase una gata un tanto voladora. 


Se subía al armario y desde ahí saltaba a la cama para asustar a presentes y ausentes.

Y esa gata maullaba una tonadilla que decía algo así:
'Yo me acoro
de tantos te quieros
y tus muchos te adoro'


Una noche la gata voló y se instaló a vivir en las estrellas.

Y quienes la siguen queriendo y adorando tienen su ausencia tan presente que todavía cantan:
'Yo me acoro
por echarte de menos
nuestro dulce tesoro'


Érase una gata un tanto voladora que se instaló a vivir para siempre entre dos corazones...

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