La fiesta improvisada de hadas y elfos no acabó con la tormenta, que duró sólo esa noche, sino que se alargó durante dos o tres días más. Necesitaban celebrar la existencia de la reina de las hermanas hadas además de demostrarle que la acompañarían durante su evolución. Durante esos días y noches, la vela que estaba encima del armario de los juegos inventados no se consumió, como tampoco se apagó su flama.
El castillo de sueños se quedó pequeño frente a sus ganas de permanecer en común unión. Descendieron de la montaña del Amor Hermoso hacia el valle y se detuvieron en la orilla del río en el que solían hacer sus campamentos. La música los acompañó durante todo el camino y otras criaturas del reino se unieron a la fiesta. A la flauta de un hada y el bodhran de un elfo, se sumó el violín de un enano. Saltos, bailes, acrobacias, vítores y demás muestras de alegría llenaron cada uno de los rincones de aquel paraje.
La más pequeña de entre todas las hermanas hadas se había apartado del grupo. Estaba sentada sobre una gran piedra de la orilla, como si se encontrara ajena a lo que sucedía a su alrededor. La reina de las hermanas hadas la vio y se acercó.
—¿Qué te pasa? ¿Estás cansada?—Le preguntó cogiendo una de sus pequeñas manos entre las suyas.
—Es que no entiendo... —Contestó apenada y agachó la mirada.
—¿El qué no entiendes?
—Lo de tus alas de polvo de oro y que vayas a tener el poder de la invisibilidad.
—¿No sabes nada acerca de esos temas? Tienes que haberlos leído en la escuela...
—Eso sí. Pero ¿por qué tiene que ser ahora?
—¿Ahora? —La reina le sonrió y la miró con dulzura. Clavó la mirada en el agua del río y permaneció en silencio. Estaba pensando en las palabras que debía usar para explicarse. Al cabo de un momento volvió a dirigirse hacia la más pequeña de sus hermanas—: Se me ha concedido un privilegio, pero no he dicho nada acerca del momento en que ocurrirá. El tiempo tiene sus propios misterios y hay que dejar que fluya como lo hace el agua del río.
La reina metió la mano en el agua y, riendo, salpicó a su hermana pequeña que abrió los ojos cual platos por la sorpresa.
Linda explicación, pero a veces no estamos todavía preparados a entenderla y el corazón se nos estruja,...
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