viernes, 19 de agosto de 2016

79. La excursión

Los preparativos para pasar el día en el mar de la calma se alargaron. 

En cuanto los habitantes del castillo se enteraron, todos quisieron ir. 

En lugar de pasar ahí un día, harían un campamento que duraría una semana por lo menos. 

Saquearon cada armario de la cocina y cargaron sus mochilas de provisiones, enceraron sus tablas para deslizarse en las olas, reunieron farolillos y velas, embotellaron agua y vino, revisaron y remendaron las tiendas de campaña, entre otras muchas otras actividades de organización.

Salieron en el amanecer del día siguiente. Caminaron en caravana durante muchas horas. Llegaron agotados y somnolientos, pero más de uno empezó a quitarle la funda a sus tabla.

—Es muy tarde y no quiero que nadie se meta en al agua.

La reina de las hermanas hadas se detuvo en medio del promontorio por el que caminaban para observar la playa. 

Al verla del modo en el que estaba, rodeada del aura de los colores del atardecer, la encontraron hermosa... 

Y así fue como todos en adelante recordaron aquel lugar exacto. 

Por supuesto que le hicieron caso y dejaron sus ganas de deslizarse en las olas minúsculas del mar en calma para el día siguiente.

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