Salirse del estruendo, de la luz artificial.
Volar por encima de las realidades e ir tomando distancia, perspectiva.
El recuerdo aleteaba desde el fondo del abismo.
Se elevaba a pesar de su carga; la llevaba atada con un cordón de plata.
El lastre era un armario que estaba abarrotado de ideas sobre la soledad.
Una vez que alcanzó cierta altura, desató el cordón.
El recuerdo, absorto por la liberación, no se detuvo a mirar la caída de aquellas ideas.
Se sintió distinto, aunque sabía que seguía siendo el mismo.
Sin pretenderlo, continuó su ascenso atravesando la lógica de la propulsión y escapó de la atracción gravitatoria.
Estando en el espacio se dio cuenta de su pureza.
El desprendimiento, el desatarse, estar lo más ligero de equipaje, sin mochila, sin armario a cuestas,... Hay todavía mucho que aprender!,...
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