martes, 23 de agosto de 2016

83. Mente en blanco

Lo bueno de haber vencido a un día cuadrado en el que todo se ve difuminado y la nada aparece en tu armario tentando a tu voluntad, es que podrás usar esa experiencia a tu favor. 

Verás, al haber visto el vacío, podrás evocarlo cada vez que necesites descansar.

Cierra los ojos y deja que aparezca el hada de la calma. 

Ella te trae un regalo: polvo de oro. No es un obsequio cualquiera, es parte de ella, de sus alas, de su don de la invisibilidad. 

El hada te llevará a donde quieras ir, como si lo que deseas es entrar en un sueño tan profundo que te encuentres con el vacío. 

No será difícil reconocerlo. 

Eres tenaz, se lo probaste y sabe que eres tú quien manda. 

La nada ahora está al servicio de la quietud de tu pensar y de tu sentir. 

Confía en que el hada de la calma te regresará al amanecer...

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