En un parque, que podría ser cualquiera, hay un árbol que pasa desapercibido a la mirada de las personas que visitan el lugar.
Aquél se caracteriza porque en medio de su tronco, justo por encima de las raíces, se abre un agujero.
Pero no es una hendidura cualquiera, porque ocurre lo siguiente:
Si alguien se asoma a mirar dentro del hueco descube un armario pequeñito, como el de una casa de muñecas.
Si ese mismo alguien decidiera abrir aquel mueble, lo encontraría lleno de sus propias prendas.
Es decir, encontraría la ropa que más le había gustado -y que le iba a gustar- durante toda su vida pasada, presente y futura.
Es por esta singularidad temporal que ese alguien no necesariamente tendría en su memoria a la mayor parte de esa vestimenta.
Aquí llegamos al despiste, porque, si finalmente ese alguien fuera capaz de reconocer su diminuto vesturario, entonces entraría de pie dentro del agujero y podría probarse lo que quisiera.
Pero aquí no acaba la cosa...
Quien pudiera llegar a este punto, encontraría la escalera de caracol que está al lado del mueble.
Y aquí surgirían dos opciones:
Quienes decidieran bajar por la escalera, entrarían a un mundo azul.
Quienes decidieran subir por la escalera, entrarían a un mundo rojo.
En aquellos mundos no predominaban estos colores, sino que la energía que se respiraba en ellos podía asociarse a esas tonalidades.
Quienes entraban en ambos, generalmente volvían sobre sus pasos hasta la escalera y buscaban explorar el otro mundo.
Eran pocas las personas que decidían quedarse en alguno de ellos y olvidarse del tiempo.
La mayoría no sólo recorría ambos mundos sino que volvían a colgar sus diminutas prendas en las perchas del diminuto armario y volvían a sus realidades con su fortaleza renovada.
Así, cada vez que lo necesitaban, volvían a aquel parque, al árbol, al agujero...
CONOCIMIENTO
ResponderEliminarSólo resulta si se re-conoce; para lo cual debe haber primero una BÚSQUEDA.
Por algún lado leí,..o alguien me dijo ( probablemente el papito Roger ) :
No es el maestro , quien busca al aprendiz, sino éste al MAESTRO, cuando está listo para recibir el CONOCIMIENTO.
Lindo Romi. Gracias!!