martes, 16 de agosto de 2016

76. Astucia

El armario de los enredos guarda un montón de palabras inútiles además de cachivaches de todo tipo cuyo único valor es el de "por si acaso" puesto que se trata de piezas sueltas a las que no se les puede dar un provecho inmediato. 
Pues bien... A la hermana pequeña de la reina de las hadas se le ocurrió la grandiosa idea de abrir ese armario para colocarlo. Empezó con mucha paciencia y con bastante buen humor a sacar las piezas y clasificarlas por tamaños, colores, formas así como a las palabras que empezó a ordenar según su mayor o menor grado de ofensa (aquellas eran las palabras menos útiles que podían existir y, por cierto, las más destructivas). Pero toda su buena intención se acabó cuando se dio cuenta de que se había metido en una tarea imposible. Volvió a meter todo lo que había sacado dentro del mueble y lo cerró. Con una mezcla de frustración, tristeza y agotamiento, se retiró a su habitación, se echó atravesada en su cama y se puso a pensar en toda la inutilidad que había visto. Debió de pasarse horas ahí porque la reina, cuando fue a buscarla, estaba preocupada. Se sentó a su lado y empezaron a hablar sobre la absurdez de aquel armario.
—Sabes, —dijo la reina luego de un silencio, mientras estiraba los cabellos de la hadita hacia atrás para hacerle una coleta— alguna vez también intenté poner orden a ese mueble pero llegué a la conclusión de que es mejor dejarlo tal y como está. Eso sí, si ves que alguien está buscando palabras ofensivas para dedicárselas a alguno de los nuestros, cuéntale que todas esas piezas encajan entre sí y que con ellas es posible construir una máquina del tiempo.
—¿Eso es posible? —preguntó la hadita aguantando el dolor que empezaba a sentir. Su hermana estaba tirando tanto sus cabellos hacia atrás que creyó que sus ojos se estaban alargando más y más.
—¿Construir la máquina? ¡Por supuesto! Quien acuda a ese armario en busca de palabras inútiles y le seduzca la idea de armar la máquina, créeme su intento detiene el tiempo. Al hacerlo olvida sus intenciones y se crea un mejor futuro que la tarea en la que se encuentra inmerso. ¡Me ha quedado lindo tu moño, vamos para que lo veas en un espejo! Vas a ser la hadita mejor peinada de la cena...



1 comentario:

  1. Felizmente en mi mochilón, las cosas que tengo " por si acaso ", son todas buenas y positivas. Digo, por si acaso,...

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