lunes, 8 de agosto de 2016

68. Relax

Es probable que en algún rincón de tu armario tengas guardada, con especial devoción, una foto. 
Puede que la tengas dentro de alguna caja que te sirva como cápsula del tiempo, o sujeta con chinchetas detrás de la puerta, o dentro de un libro. 
Me refiero a esa imagen que nunca olvidarías dentro de un álbum. 
Aquella es una foto que hiciste en la playa a la que probablemente ibas con tu familia; puede ser que por esa misma razón represente para ti más de lo que podrías contarle a nadie. 
No te pediré que la busques, sino que imagines aquel atardecer, las olas, la arena, la paz que te produce aquel lugar. 
¿Lo tienes? 
Ahora piensa en que estás ahí, en que te estás sentando cerca de la orilla, en que las olas se acercan a tus pies pero no te mojan. 
Es como si sólo quisieran darte la bienvenida y decirte que no debes preocuparte por la marea. 
Todo está bien y en calma. 
Te fijas en los colores del cielo, en el modo en que van cambiando las tonalidades. 
Los amarillos se vuelven naranjas y rojos y violetas y azules... 
La luna aparece sonriente, te hace un guiño y vierte polvo de estrellas que caen como lluvia. 
Ves el desplazamiento de aquellas partículas que, conforme van descendiendo, se vuelven más grandes. 
Te das cuenta de que se trata de letras plateadas que en su vuelo van formando palabras que te hacen sentir y pensar en que estás recibiendo todo lo bueno que sembraste durante toda tu vida: 
amor, 
comprensión, 
cariño, 
respeto, 
alegría, 
amistad... 

Respira. 
Cuenta uno, 
dos, 
tres. 

Puedes soltar el aire. 

Prueba a respirar otra vez imaginando que cuando inhalas cada una de estas palabras entrará en tu interior y que, junto con el oxígeno, se distribuirán por todo tu cuerpo llevando su propio mensaje a cada una de tus células. 

Respira hondo y suelta el aire. 

Sientes que la tranquilidad te invade, que tus párpados empiezan a pesar... 

Unas risitas traviesas provienen de tu interior. 
Se trata de tus células. 
Se sienten felices porque te has tomado un momento para entregarles tu atención. 

Respira serenidad, 
suelta felicidad, 
agradecimiento, 
ternura. 

Respira salud, 
suelta amor 

Y, como a estas alturas tus ojos tienen más ganas de cerrarse que de seguir leyendo sólo me queda decirte buenas noches y dulces sueños...

No hay comentarios:

Publicar un comentario