jueves, 25 de agosto de 2016

85. Distractores

La viajera del espacio-tiempo, mochila a cuestas, escaló sola la montaña del arrepentimiento. 

Esa era una prueba que debía cumplir sin la compañía de su entrenadora. 

Acamparía durante los días y las noches que le tomara enfrentarse a los fantasmas del 'y si hubiera', esos que se escondían en su armario interior.

El aislamiento era un elemento importante para el cumplimiento de esta prueba. 

Los fantasmas -espíritus o voces, como cada cual pueda conocerles en su vida diaria- suelen atormentar las mentes de quienes viajan. 

Por ello es indispensable que los viajantes se liberen de estos lastres para poder saltar en el tiempo y atravesar los espacios.

Durante la primera noche, entre la oscuridad y el silencio, la mente de la viajera entró en quietud: 

«El resultado de aquello que hice o que no hice fue positivo, sumó en mi experiencia. 
El resultado de aquello que hago o que no hago es positivo, suma en mi aprendizaje. 
El resultado de aquello que haré o no haré será positivo, sumará en mi sabiduría. 
Por todo ello, el abatimiento que pueda aparecer en mi presente, 
es sólo un espejismo, 
un distractor que pretende alejarme de mis objetivos. 
Mis vidas pasadas, 
presentes 
y futuras 
trabajan por y para la evolución.»

A la mañana siguiente volvió a casa.

No necesitó más tiempo para espantar los espectros de 'lo que podría haber sido si'

No había ninguna vuelta que dar: era una viajera fuerte, capaz de hacer lo que se propusiera y punto final.

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