jueves, 7 de julio de 2016

36. Nudo de Kipu

Pacha continuaba contemplando su piedra, pero no se atrevía a tocarla. 

La recordaba sin recordarla. Era una reminiscencia, una intuición sobre sus vidas pasadas.

La última vez que ella enterró sus pies en tierra fértil para iniciar su transformación, Christopher llevó la piedra a un joyero. Pero eso, Valeria se lo contaría después. De momento sólo podía mirar a su hija con ternura. No había pasado mucho tiempo desde su último despertar y le parecía que su espíritu seguía de viaje.

Esta vez será distinto...empezó Valeria mientras levantaba la cadena del medallón. 

Retiró hacia atrás el largo cabello liso de su hija y le puso el collar. Suavemente la ayudó a levantarse de la cama y la condujo hacia el armario, a mirarse en los espejos de sus puertas. 

Esta vez, Pacha estaba mucho más joven y pequeña que en su anterior evolución. 

Que tuviera una estatura menor que la suya era una sensación extraña. Hasta ese momento, nunca antes había podido apoyar su barbilla en el hombro de su hija. Así lo hizo y lo disfrutó.    

Mientras seguían mirando sus reflejos, Valeria continuó:

Esta vez será diferente porque los demás dejarán de percibirte como un ser amenazantele susurró al oído y la rodeó con sus brazos para agregar―: Quizás no lo recuerdes, pero en otra época no eras la única de tu especie. Viviste algunos disgustos porque la gente te trataba mal. Eso hacía que te sintieras sola, diferente. Pero no dejaremos que eso vuelva a pasar. También será de otra manera para nosotros, sobre todo porque podremos protegerte, cuidarte un poco mejor...

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