domingo, 3 de julio de 2016

32. Nudo de Kipu

Hubo una época en la que Pirata, como buen pirata, tuvo un loro. El ave llegó sola a su hombro y sola se fue. Lo acompañó en una de esas huídas suyas en las que abandonaba todo para adentrarse en tierras inhóspitas, lejos de todos, sobre todo de Exia.

Después de muchos días, o meses, sin toparse con nadie, una buena mañana su compañero plumífero empezó a volar delante suyo, guiándolo hacia una aldea. Los moradores, atemorizados al verlo llegar, se retiraron. Él no insistió. Estaba bastante harto de sí mismo y tampoco estaba buscando compañía, por lo que se retiró a una distancia prudente y descansó. Iba a recuperarse para deshacer lo andado y volver... Tenía que reparar el mástil de Gracia, contando con que su barco siguiese donde lo había dejado. Se durmió pensando en eso y cuando despertó, estaba rodeado de flores, fruta y mucha comida. En cuanto se sentó, el loro se posó en su hombro. Debía tener a casi toda la aldea observándolo y todos empezaron a reír. Durante las dos semanas que permaneció en la aldea, nunca comprendió la lengua de sus pobladores aunque ellos siempre parecían entenderle a él; sospechaba que el loro traducía sus palabras, pero nunca estuvo seguro. Lo que sí había notado era que siempre que parecía referirse a él, el loro decía una palabra que provocaba que todos soltaran risillas.

Nunca supo que esa única palabra, en la lengua de esa aldea, significaba "mentira, mentiroso y miente" a la vez, como tampoco supo que ese loro en realidad era una proyección de su esposa.

Él, como buen nostálgico -aunque niegue serlo- todavía guarda en su armario una pluma pequeña de aquella ave. Puede ser que uno de estos días ella, Exia, le cuente esa parte de la historia...

1 comentario:

  1. ...Ignorando que el mástil de Gracia sólo lo repararía mafakariofoko ; entonces ella volvería a sonreír con su natural dulzura,...

    ResponderEliminar