jueves, 22 de septiembre de 2016

113. Todo puede conseguirse si...

Las circunstancias que rodearon su niñez fueron difíciles, incluso podría decirse que fueron poco afortunadas y mucho más duras de lo que ella podía recordar. 

Y no lo recordaba porque durante aquella época fue inmensamente feliz.

Nunca se fijó en las oportunidades que no tenía, o en las cosas que otros niños y niñas tenían y ella no. 

Nada de eso le interesaba.

Lo que más anhelaba cuando llegaba la hora de meterse en la cama era escuchar los cuentos que su hermana inventaba para ella.

Cada noche sacaban una caja de zapatos del pequeño armario que compartían; en ella guardaban una infinidad de retazos que su madre desechaba de los arreglos que hacía para mantenerlas. 

Cada uno de esos trocitos de tela eran los vestidos de unas hadas, de unos elfos, de unos gnomos y de una multitud de personajes con cuyas historias se divertían. 

No necesitaban más juguetes que los retales y la magia que su hermana creaba para ella. 

Y de esa magia nació su presente y su futuro...

Ella guarda en el escritorio de su elegante y sencillo despacho una bolsa de tela con unos cuantos vestidos de hadas que saca cada vez que se enfrenta a esos problemas que, vistos por encima, parecen imposibles de solucionar. 

Al tenerlos entre sus dedos, su mente es capaz de observar los puntos débiles de aquello que debe resolver. 

El resto es coser y cantar.

Un día de estos le dirá a su hermana lo agradecida que está con ella por haber hecho que su infancia fuera tan dichosa.

Entre tanto, los fines de semana, seguirá haciendo magia con niños y niñas cuyas circunstancias no son, precisamente, fáciles. 

Lo hace porque quiere darles un poco de la luz que su hermana le dio.

Ella siempre le decía: 

«Todo puede conseguirse si lo empiezas a hacer en tu imaginación»

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