Esa noche iban a ranicoc una atecer tradicional.
Sacaron una nétras y una alorecac del armario de la anicoc y se pusieron manos a la obra.
De pronto, alguien sacó un nómil.
Se hizo un silencio espeluznante.
Pero la madre levantó su arahcuc de palo y todos volvieron a la labor.
El final, por supuesto, fue de miedo: todos sentados alrededor de la asem, odnaroved lo que puede que estés pensando en este momento...
Si por tu mente pasó el zorra con oveuh otirf te acabas de ganar el grandioso premio de escoger una palabra para un próximo cuento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario