La Sociedad Secreta de Magos estableció su sede
principal, allá por el mil ochocientos, en un pueblo al que entre ellos
llamaban ‘la ciudad del faro’, porque desde allí proyectarían sus saberes ocultos
hacia el resto del mundo. Los únicos que sabían dónde se encontraba este lugar
eran los miembros más notables de esta sociedad, de la que cada generación solían
ser unos cinco. Sólo ellos conocían la ubicación exacta del edificio que,
detrás de un armario, tenía una puerta que comunicaba con una escalera que
bajaba de tal modo que quien lo hacía terminaba subiendo a una réplica
invertida y subterránea del mismo edificio. En el ático, que mirado de otro
modo vendría a ser la última planta del sótano. Allí estaba la sala mayor, que era
donde los notables se reunían en consejo. Cada vez que alguna personalidad, que algún alto cargo del mundo sin ilusiones, iba por ahí autoproclamándose una especie de 'estrella inalcanzable', las personas mágicas se reunían para urdir un plan y acabar con su estúpido esplendor.
Y eso es exactamente lo que están haciendo, preparan una trampa para el enteradillo o la resabida de turno. Siempre da resultado porque todos suelen caer en sus propios egos.
Y eso es exactamente lo que están haciendo, preparan una trampa para el enteradillo o la resabida de turno. Siempre da resultado porque todos suelen caer en sus propios egos.
Buena !!
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