viernes, 5 de mayo de 2017

338. ¡Cocorocó, Kikirikí!

«¡Cocorocó, Kikirikí!», se abría el armario una vez cada hora y un vestido absurdo trajeado de hombrecillo infame, salía a dar una campanada, o dos, o tres, o así hasta doce y vuelta a empezar. 

«¡Cocorocó, Kikirikí!», el vestido absurdo cantaba en las mañanas, por las tardes y no descansaba ni en las noches. 

«¡Cocorocó, Kikirikí!», el traje fue confeccionado con el pellejo de un hombrecillo infame color de melón, la última moda en alta costura y disecados del montón. 

«¡Cocorocó, Kikirikí!» el vestido absurdo está a punto de tocar una nueva campanada y tú te tendrás que ir a dormir. 

«¡Cocorocó, Kikirikí!»

No hay comentarios:

Publicar un comentario