martes, 16 de mayo de 2017

349. Yocu – Seso hueco

Érase un hombrecillo minúsculo, porque había sido pensado y escrito en minúsculas. 

Su existencia se hizo terrible porque, aunque él no lo sabía, vivía encerrado dentro de un armario del que no tenía la más mínima intención de salir, sobre todo porque ignoraba que estaba dentro. 

Vivía empeñado en demostrar que los demás, quienes vivían fuera, eran aberraciones de la naturaleza y que él, tan digno, tan moralmente correcto, tenía la razón suprema. 

Alguien que alguna vez sintió pena del espectáculo que daba, rotuló un letrero y lo pegó en el mueble, en el espacio que tenía encima de las puertas. 

A partir de ese momento los demás, según pasaban, ya no le miraban con tanto desprecio; generalmente se alejaban entre risitas. 

En el cartel, ponía: 
“Yocu. 
Seso hueco. 
Nada de lo que diga ha sido pensado previamente”. 

Así es que nadie se molestaba en llevarle la contraria, total, sólo era un hombrecillo minúsculo.

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