El problema planteado por la maestra alquimista
decía:
«A mayor compasión, mayor desprecio. Elimina
ambos y hurga entre sus cenizas. Si lo haces con ojos ciegos encontrarás la
partícula brillante. Entrégala a quien hayas ofendido con tu compasión, con tu
desprecio. Entonces el armario abrirá sus puertas hacia el abismo y el firmamento. A
continuación conocerás la diferencia entre caer y volar. Tanto si caes como si
vuelas, deberás olvidarte de tu ser para seguir siendo. ¿Cómo lo harás sin
tener que abandonar lo aprendido? Esa es la pregunta que deberás responder
mucho antes de aventurarte a compadecer o a despreciar a un semejante. Esta es
la dificultad deberás afrontar eludiendo o eludir afrontando. En ambos casos es
la misma acción, el mismo verbo, el que tendrás que poner en práctica»
El aprendiz, con esto en mente, se retiró al
desierto para meditar sobre este asunto y volvió al cabo de unos años con la
respuesta...
No hay comentarios:
Publicar un comentario