miércoles, 19 de abril de 2017

322. Primer día de no cumpleaños

La fiesta ‘espanta madurez’ había sido todo un éxito porque no había aparecido nada que fuese serio, aburrido o insoportablemente convencional. 
La princesa de corazones estaba contenta porque había esquivado a las volátiles vocecillas viejunas, que eran unas entidades que se divertían susurrando estereotipos sobre el significado de hacerse mayor a quienes cumplían años, como por ejemplo aquella consabida consigna que dice tal que así: “¡Ya es hora de que sientes la cabeza!” 
Pero… Al monstruo madrugador se le ocurrió dormir la siesta dentro del armario y se le pasó por completo secuestrar a la princesa para continuar con la fiesta ‘espanta madurez’, que era lo que se tenía que hacer en el ‘primer día de no cumpleaños’. Así es que las volátiles vocecillas viejunas tuvieron tiempo de asaltar a la princesa justo antes de que ella abriese el armario para colgar su abrigo rojo de bordes de peluchito blanco, tal y como hacía todos los días. Las malvadillas empezaron a comerle la cabeza con su rucu-rucu hasta que la princesa se dio cuenta y les gritó un gran «¡NO!». Las volátiles vocecillas viejunas desaparecieron en el acto. Entonces, la princesa se metió en el armario, despertó a su monstruo madrugador y juntos salieron por el otro lado, que daba al gran prado que estaba junto al lago de tinta derramada, que era el punto de reunión de la tribu. Y todos les estaban esperando para continuar con la celebración…

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