domingo, 9 de abril de 2017

312. Hechizo del bosque gris

Rebeldía, la princesa del bosque gris, soñaba con crear algún tipo de nexo entre su mundo y el de los humanos. 
Necesitaba transgredir cierta norma que decía que no debía influir en sus vidas… 
Pero ellos no respetaban la vida del bosque: cada vez eran más los árboles que sucumbían bajo su manía depredadora. 

Así es que a Rebeldía se le ocurrió hechizar los árboles que circundaban el bosque y, detrás de ellos, dejó rocas a las que también hechizó para que el resto de su territorio fuera invisible a los ojos humanos.

Tal y como esperaba la princesa, algunos de estos árboles sucumbieron a la ambición humana. No todos, sólo los suficientes.

Siglos después de que esto sucediera, todavía existe entre las pertenencias humanas, los muebles que fueron hechos de los árboles que guardaban las palabras de la princesa. 

Se sabe, por ejemplo, que por ahí hay un armario que, quién sabe en qué momento y bajo qué circunstancias, al abrirlo, empieza a brotar tanta agua que inunda la vida de quien tenga el mueble. 

No lo sabe, nunca se entera, ni se da cuenta de que esto sucede. 

Tampoco sabe, se entera, o se da cuenta de que la princesa del bosque gris llega para instalarse en su vida y le da un vuelco lleno de rebeldía.

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