lunes, 10 de abril de 2017

313. Corobochindo.

Érase un cocodrilo muy despistado al que todos en la selva conocían como Corobochindo. 
El pobre se metía siempre en problemas y todos se reían de él. 

Una tarde en la que él y sus amigos estaban jugando a la pelota, no pudo atraparla y tuvo que ir en su busca. ¿Y qué crees que pasó? Pues sí, que se metió en un gran problema porque se perdió. 

Caminó y caminó hasta que llegó a un claro. Allí, en medio, había algo que no había visto nunca, por lo que no sabía lo que era. Se trataba, como no, de un armario que brillaba porque era mágico. 

Corombochino, por supuesto, tampoco sabía lo que era la magia. 
Él, que además de ser un desastre, era muy curioso, se acercó a ver lo que era aquel objeto. 
En cuanto lo tocó, fue transportado a un pantano en el que se convirtió, nada menos que en el jefe de todos los cocodrilos que vivían ahí y ninguno de ellos se rio de él jamás. 

Te preguntarás lo que sucedió con la pelota… 
Resulta que apareció en medio del pantano y todos los cocodrilos aprendieron a jugar con ella, su jefe les enseñó (quizás por eso Corombochino se convirtió en el jefe). 

En una de las costuras de la pelota ponía: ‘propiedad de Noel’, pero nadie dentro de este cuento, sabía quién podría ser él.

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