—Es como si fuera el fin del mundo. El ansia. Paciente, paciencia.
—Dicen que aquel cantante, sí, sí, aquel que te gustaba cuando yo… ¡Vaya! ¡Sí que ha pasado el tiempo!
—“La vida multiplicada de Martín Roma…”
—¿Qué dices?
—Hablaba de paciencia y de sentido del humor
—Sinsentido, querrás decir.
—Vamos a dejar que descanses.
El ladrillo sonámbulo, apoyo de la pata faltante del armario de los libros —que no se caía por puro milagro—, volvió a su sitio después de haber mantenido un soliloquio con su reflejo en el cristal de la ventana. Como era un poco tocho, tenía la necesidad de liberarse de su torpeza soltando todo lo que aprendía durante el día, cuando el bibliotecario le leía en voz alta.
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