Érase un día inesperado, de esos que salen solos
del armario vestidos de mariposas y de esperanza, que llegan dispuestos a disfrutar de la
felicidad del momento.
Érase un día inesperado, de esos en los que los
cuentos aparecen desde los sueños que se hacen realidad, llenando páginas y páginas de hechos basados en el valor y en la amistad.
Érase un día inesperado, de esos que se repiten a
sí mismos en la inmensidad de lo que dura el “para siempre”.
Érase un día inesperado, precioso, perfecto... y en ese inesperado día, estabas tú.
Muy lindo!!!
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