domingo, 16 de abril de 2017

319. Ladrón de sueños

Los sueños derramados, esparcidos por todo el suelo, llenaban el espacio. 

Las baldosas, hojas de otoño, adquirían las tonalidades susurradas desde la profundidad de lo onírico. 

Una especie de ser empezó a erigirse desde el suelo, a construirse con el recuerdo de la hojarasca. 
En cuanto estuvo completo, caminó por la habitación y se dirigió al armario. 

Dentro, había una rueda que giraba suspendida en el vacío. 

El ser sopló sus manos y las diminutas partículas de hojas coloridas flotaron hacia el objeto y fueron succionadas por su movimiento. 

El ser se rio sin emitir sonidos. 
Su desparpajo para robar sueños siempre le procuraba un gran botín que sabía guardar celosamente.

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