Ese día, la Felicidad se coló por su ventana. Iba
sentada en un rayito de sol que se reflejó en el espejo del armario, iluminando
toda la habitación. Le llevaba un regalo: un trocito de cielo y una estrella
fugaz. Ella, la pequeña del día feliz, pidió un deseo… Y la Felicidad se la
llevó a dar un paseo atravesando las tonalidades del alba.
No hay comentarios:
Publicar un comentario