Llevaba todo el día dudando de la muchedad de su tribu, porque nadie le
había felicitado su último día de no cumpleaños. Tristona y algo compungida, la
pequeña princesa de corazones volvió a su casa mascullando una frase que, se
dijo, usaría cada vez que alguien le hiciera sentirse contrariada. ‘¡Qué le
corten la cabeza!’ retorció entre dientes y en voz baja una última vez, justo
antes de abrir su armario para dejar colocado su abrigo rojo de bordes de
peluchito blanco, tal y como hacía todos los días. Iba a tomar una percha
cuando una mano gigante, alienígena y peluda la cogió por la mano y se la llevó
dentro. Era su monstruo madrugador que la llevaba a una fiesta de dominós y
globos fugaces que explotaban cual fuegos artificiales en el fondo del lago de
tinta derramada. Toda su tribu la estaba esperando, ¡no se habían olvidado de
su fiesta espanta madurez! No tendría que usar esa frase de amargados, la que
había estado gruñendo, ni ninguna otra que le hicieran sentir irremediablemente
mayor, o seria, o condenada a la no felicidad. No tendría que asumir algo de
eso porque ni lo era, ni le gustaba, no lo haría todavía, mucho mejor, no lo
haría nunca jamás. Y fue feliz con su tribu y en su compañía, esperó tranquila
a que pasaran las horas hasta el momento de celebrar su primer día de no
cumpleaños.
Feliz día de cumpleaños y de no cumpleaños 🎉 ,...!!!
ResponderEliminar