sábado, 22 de abril de 2017

325. Insensatez

Lo sabían. Aquel grupo de insensatos… Ellos sabían que aquella era una oportunidad de oro y, ¿qué hicieron? No se les ocurrió mejor idea que construir un armario en torno a sus vidas que, prácticamente, acababan de empezar. Ella, una divinidad que no perdonaba la mediocridad, les abrió las puertas del cielo y desde allí podían ver el mundo. Pero ellos cometieron un error.
¿Qué es el triunfo? La suerte no significa nada si no hay trabajo y éste consiste en ir abriendo puertas, nada menos que con el propio trabajo. Quizás es mejor aprender a volar antes de llegar a las alturas, para aprender a planear si caes de lo alto.
Estos insensatos, en lugar de seguir trabajando y abriendo puertas, creyeron que habían llegado a la meta y así, dentro del gran armario en el que pretendieron protegerse, volvieron al mundo. 
La caída fue dura y la divinidad no estuvo presente para consolarles.

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