viernes, 9 de diciembre de 2016

191. Pesadillas

La niña estaba soñando que era la noche de brujas. 
Había un millón de niños fuera de su casa, que estaban tocando a la puerta. Usaban la típica pregunta del 'truco o trato'. Les echó una mirada de disgusto; que ella supiera, aquella fiesta se había celebrado un par de meses atrás. Otra cosa que llamó su atención fue que los disfraces eran demasiado realistas: niños monstruos de jorobas imposibles, con un solo ojo, cabezones, con los dientes manchados de sangre o aquellos que estaban escupiendo cerebros. Todos se estaban acercando con ánimo decidido a hacer un trato, pero ella no tenía dulces preparados porque la noche de esa fiesta ya había pasado. Así es que, para no tener que arriesgarse a descubrir el truco con el que tendría que pagar su falta de previsión -que podría ser entregarles su propia cabeza-, les gritó: 
 —Sí, haré un trato con vosotros, os comeré. —Y salió a perseguirlos. Todos, aterrados, se dispersaron. Los niños-monstruos corrieron por todas partes y algunos, del miedo, empezaron a lanzarse por unas escaleras de piedra que bajaban hacia el parque. En cuanto se dio cuenta de que los pobres y asustados monstruos se estaban haciendo daño, abrió los ojos. ¡Eran niños! Sentada sobre su cama y todavía alterada por haberlos visto caer, trató de decirse que sólo había sido un sueño. Entonces, de su armario vio salir rayos de colores y humo... Gritó porque pensó que los monstruos-niños querían vengarse de ella. En ese momento la puerta se abrió y entró su madre. 
Después de haberla calmado y de haberle dicho que todo había sido un mal sueño, fueron a desayunar. Pusieron el telediario y mientras una untaba una tostada y la otra bebía zumo, vieron una noticia que les hizo pensar que estaban viviendo una pesadilla: la hija del dictador había vuelto.  

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