jueves, 29 de diciembre de 2016

211. Telón


Su madre le dijo que se quedara quietecita. La pequeña así lo hizo. Estaba acostumbrada a observar la actuación de su madre en silencio. Lo hacía cada noche desde su rincón, tras las bambalinas. 

Antes de bajar de la suite, su madre le dejó escoger su atuendo. Era la primera vez que le dejaba hacer algo de mayores. La niña sintió tal ilusión que tuvo mucho cuidado de no desordenar los cajones del armario.

Esa fue la noche en la que empezó a sentirse grande y a desear ser como mamá. Admiraba sus movimientos, su voz, su seguridad, la valentía, la fuerza con la que se enfrentaba a la oscuridad de la platea,  de todo el teatro. Mientras pensaba en estas pequeñas cositas sus ojos empezaron a cerrarse. Intentó luchar contra el sueño, pero el cansancio pudo con ella y al final…

La madre la encontró acurrucada en el suelo, cubierta con un extremo del cosmos, el telón principal. Alzó a la pequeña entre sus brazos y juntas subieron a las estrellas...


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