Durante toda su vida, a la ranita le repitieron que su armario era un
desastre...
Un buen día se hartó y lo ordenó todo tal y como los otros querían.
Ella, contenta porque por fin sería aceptada, saltó de alegría y llamó a los demás para mostrarles el fruto de su esfuerzo.
Los demás acudieron, lo miraron y entre burlas a media voz y meneos de cabeza le dijeron que su armario seguía siendo un desastre.
Ella estuvo a punto de enfurecerse pero no lo hizo.
En lugar de eso les sonrió y los mandó a la mierda.
A partir de ese día fue feliz.
Yeeeeeeeeee!!!
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