El maestro artista en su lecho.
Blanco.
Barbas blancas. Sábanas blancas.
En su tez blanca, casi transparente, resaltan sus ojos azules, quizás grises.
Gente que entra y que sale por la
puerta de su armario, importunando su preparación.
La luz de los vitrales que pueblan su interior se refleja en el techo blanco, en las paredes blancas, en las
sábanas blancas, en sus barbas blancas.
El maestro, desde su lecho, te mira con sus ojos
azules, quizás grises, y te hace sentir esperanza de tu propio futuro, aunque
en ese momento sabes que estás importunando su preparación.
Respetuosamente, te
retiras por la puerta por la que entraste.
Y en tu mente quedan los amarillos,
verdes, azules, naranjas, rojos y morados de los vitrales que le pueblan y que
ahora, te habitan.
El artista y maestro en su lecho te entrega su última
amorosa lección creadora.
Winternitz!
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