miércoles, 22 de febrero de 2017

266. El islote

El insigne almirante Don Trompudo Transportador, debía presentarse ante la emperatriz de Incoherencilandia, Doña Escrupulosa Escuadra, para una inmensísima conferencia sobre su reciente descubrimiento en medio del Mar de la Nada.

Me temo dijo el almirante con su voz de cornucopia que no hace falta ser un erudito, ni un iniciado para comprender la única enseñanza del Armario Supremo: jamás darás un consejo a un conejo que no te lo haya pedido o terminarás perdido en medio del Mar de la Nada... Y así fue como descubrí el Islote del Silencio.

La emperatriz le miró de arriba a abajo. 

Luego de un largo, pero oportuno silencio durant el cual, el resto de la Corte del Escudriñamiento tembló de miedo porque así eran de pelotas chupamedias—, Doña Escrupulosa empezó a aplaudir.

Entonces, el almirante Transportador señaló triunfante unos noventa grados a estribor y levó anclas hacia el horizonte final de los finales... y fin.

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