Los personajes solían empujarse los unos a los otros para salir del armario y meterse en la mente de la visionaria.
La rivalidad que se tenían por aparecer en sus sueños y que los eligiera como protagonistas de sus historias era tal, que entre todos se robaban o estropeaban, sus características físicas, psíquicas y emocionales.
Terminaban convertidos en pequeños y monstruosos remedos de sí mismos que se perseguían entre los sueños de la visionaria, creándole pesadillas.
Esto a ella no le importaba, todo lo contrario, le divertía verles haciendo el majadero.
Estaba tan acostumbrada a observarles pasear por su mente despierta, siempre en el mismo orden, siempre azotando las mismas puertas, entrando y saliendo de bares, o metiéndose en los mismos problemas una y otra y otra vez, que dejarles jugar a sus anchas, aunque la asustaran de vez en cuando, era un descanso para ella.
Interesante experiencia!!
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